Varios años -y muchas demandas multimillonarias-después, "Spamford" tiene un nuevo apodo, una nueva profesión y una nueva perspectiva respecto del negocio del spam.
Hoy, los jóvenes que frecuentan discotecas en esta zona boscosa de New Hampshire conocen a Wallace como "DJ MasterWeb", el DJ principal y propietario de Plum Crazy, un popular local nocturno donde un grupo de bellas jóvenes bailan en jaulas de metal al ritmo de la música hip-hop y reggae.
"Ahora, en lugar de ganar dinero al lado de un puñado de computadoras gano dinero cerca de un puñado de mujeres hermosas", dijo Wallace la semana pasada mientras mostraba su club.
En un momento en que Internet cruje bajo la carga cada día más pesada de spam -que ni las leyes, ni los esfuerzos de los activistas ni la tecnología parecen capaces de erradicar- la transformación de Wallace de rey del spam a dueño de discoteca constituye una de las escasísimas buenas noticias para quienes luchan contra el correo basura.
"Creo que el mundo de Sanford ya no existe", señaló Pete Wellborn, un abogado de Atlanta que en 1998 logró un dictamen favorable contra Wallace en representación de EarthLink por 2 millones de dólares. "Sin duda, es un hombre de palabra, a diferencia de los spammers que vemos hoy que o son ignorantes o delincuentes comunes".
Wallace le compró Plum Crazy a principios de 2002 a su amigo y ex socio en el negocio del spam Walt Rines. A la discoteca acuden clientes de toda la región norte de Nueva Inglaterra; se encuentra instalada en un predio que antes estaba ocupado por un restaurante chino al costado de una autopista, en las afueras de Rochester (población: 28.461 habitantes).
Son pocos los habitués de Plum Crazy, sin embargo, que saben que Wallace fue uno de los spammers más conocidos de Internet.
"Trato de mantener separadas las dos cosas", dijo Wallace, que ahora tiene treinta y tantos años. "Mucha gente interpreta mal mi pasado".
Ese pasado incluye un rápido ascenso a la cima del mundo del spam en 1996. Wallace alguna vez se jactó de haber enviado 25 millones de mensajes basura al día para clientes que iban desde sitios dedicados a la pornografía a proveedores de software para spamming. Según algunas estimaciones, Cyber Promotions era responsable del 80 por ciento del spam que circulaba en la Red.
Wallace no tardó en convertirse en blanco de más de una decena de juicios entablados por proveedores de servicios de Internet, entre los que se incluyeron America Online, CompuServe, Bigfoot y Concentric Network.
En la opinión de Wellborn, Wallace es un hombre de negocios hábil que creyó que el spam estaba amparado por la Primera Enmienda. Una vez que se estableció la ilegalidad del spam en el marco de los juicios entablados contra él, Wallace "cambió su modelo comercial", señaló Wellborn.
En 1998 Wallace y Rines intentaron establecer una nueva empresa que les brindaría a los usuarios servicios de conexión a Internet a bajo precio a cambio de aceptar recibir spam. Pero el servicio Spambone ideado por Wallace y Rines, murió cuando su empresa, GTMI, no pudo encontrar una firma de networking dispuesta a proveerles ancho de banda. Wallace anunció su retiro del negocio del spam en 1998.
Wallace señaló que había llegado a acuerdos "amistosos" en todos los juicios entablados en su contra y que no se había visto obligado a pagarle a Earthlink, ni a ninguno de los otros querellantes, un solo centavo. Se apuró a aclarar que no habían sido las demandas lo que lo dejó fuera del negocio.
"Me pusieron en el negocio, en un negocio que realmente funcionó", dijo Wallace.
En efecto, Wallace descubrió que se podía hacer mucho dinero enviando mensajes de correo electrónico a los usuarios que dieran su autorización para recibirlo (opt-in). A fines de 1998, creó SmartBot, un servicio de email de autorespuesta que les brinda a las empresas la posibilidad de generar mensajes de email personalizados en respuesta a las solicitudes de información enviadas por potenciales clientes.
El negocio de SmartBot prosperó rápidamente. "Digamos que pagué millones de dólares de impuestos", indicó Wallace. Pero la caída de las puntocom golpeó duramente a los clientes de SmartBot y el negocio de Wallace no tardó en verse afectado.
Hacia fines de 2001, Rines, nativo de New Hampshire, invitó a Wallace a visitar su nueva adquisición, Plum Crazy. En esa época, Wallace se desempeñaba como DJ radial en Nueva York y tenía interés en ofrecer espectáculos en vivo.
"Se enamoró de la disco. Era lo suficientemente pequeña como para darle la sensación de que podría dominarla", dijo Rines.
Wallace, que acababa de separarse de su esposa, se mudó a New Hampshire y le compró la disco a Rines en enero de 2002. En menos de dos años, Plum Crazy se ha hecho una clientela numerosa y leal; el 75 por ciento de los habitués son mujeres.
Pero también la disco tiene algunos problemas. A principios de este año, Wallace estuvo a punto de perder la disco a raíz de una disputa con el propietario del local por las primas de seguros. Plum Crazy ocupó hace muy poco los titulares de los diarios locales cuando un cliente degolló a otro con una botella rota, y en otra ocasión a raíz de una pelea en el estacionamiento de la disco. Otra vez, veinte agentes de policía aparecieron en el local para llevar a cabo lo que Wallace describió como un allanamiento sin orden judicial.
Wallace ahora hace caso omiso de los problemas. "Cuando uno está en el negocio de las discotecas, siempre hay tiburones alrededor. Pero para mí no es nada nuevo tener gente rondándome esperando iniciar una pelea", dijo.
El verano pasado (invierno en el hemisferio sur), Wallace abrió Club Vibe, una nueva discoteca orientada a los adolescentes, en la cercana Somersworth. Pero Rines señala que su amigo, que es original de Nueva Jersey, pronto podría cansarse del trabajo que implica ser propietario de una discoteca.
"En realidad, no creo que vaya a mantener el interés durante mucho tiempo. Creo que la novedad se va a pasar", manifestó Rines. Vive a unas 20 millas de allí, en Stratham, y habla varias veces a la semana con Sanford aunque rara vez acude a la discoteca.
Rines señaló que cree que el próximo paso de Wallace podría ser rumbo a Las Vegas, donde ambos pasaron lo que Rines describió como un "muy exitoso" verano en 2001, tratando de ganarles a los casinos.
"Sanford siempre fue excelente para tratar de obtener ventajas", dijo Rines.
Al igual que Wallace, Rines dejó oficialmente el negocio del spam en 1998. Pero si bien ya no se dedica a enviar correo basura, Rines reconoce que se ocupa de lo que denomina técnicas de márketing por Internet "agresivas".
Uno de los emprendimientos más recientes de Rines es Adcaster Extreme, un programa de software que envía avisos publicitarios pop-up a las computadoras con sistema operativo Windows que utilizan el servicio Messenger . Asegura que esa tecnología es diferente del spamming porque los usuarios pueden bloquear los avisos pop-up.
Según los registros de dominios , Odysseus Marketing, la empresa de Rines, también distribuyó Message Broadcaster, un programa que tiene como objetivo "inyectar" avisos en los foros de mensajes de la Web.
Rines reconoció que también ha contratado programadores para desarrollar un programa de "adware" conocido como ClientMan. El software se distribuye junto con programas gratuitos como Kazaa y permite generar ingresos a través de la publicidad. Symantec y otras empresas categorizan a ClientMan como spyware y sostienen que carga programas y envía información desde el sistema del usuario secretamente.
Rines también ha creado un sitio web llamado Kazanon.com desde donde distribuye un programa que, según el sitio, les permite a los usuarios usar programas para compartir archivos sin ser detectados. Rines dijo que en dos semanas lleva distribuidas 100.000 copias de Kazanon.
Sin embargo, un análisis del software Kazanon llevado a cabo por Lurhq, una empresa de servicios de seguridad, reveló que el programa no protege la identidad de los usuarios online. Según el investigador en jefe de Lurhq, Joe Stewart, el programa simplemente instala un componente de ClientMan en el sistema que permite que el programa descargue en forma oculta otros programas a la computadora del usuario.
Rines manifestó que Kazanon es "un experimento" y que básicamente lo que está tratando de hacer es determinar "qué acepta descargar el público".
Rines señaló que al pie del sitio web Kazanon hay un link que lleva a los visitantes a la página donde se especifican los términos y condiciones de uso del programa; en esa página, se explica todo lo referente al software, incluso se mencionan sus funciones de spyware. "(ClientMan) no captura contraseñas, ni datos bancarios ni nada parecido. No necesito correr esos riesgos", dijo.
Según Rines, jamás se dedicaría a una actividad que fuera ilegal. Sin embargo, aseguró que estaría dispuesto a "hacer muchas cosas en relación con las cuales todavía no hay reglas. Si hay una zona gris, estoy totalmente a favor de aprovechar la oportunidad, desde la perspectiva del marketing".
Pero un especialista en leyes en materia de software indicó que es probable que Odysseus Marketing esté violando la ley y desarrollando prácticas comerciales engañosas a través de su sitio Kazanon.
"Un descargo de responsabilidad en letra chica no protege al fabricante" de estar cometiendo una violación de las leyes estaduales y federales que rigen las prácticas comerciales, indicó Cem Kaner, abogado y profesor de ciencias de la computación del Florida Institute of Technology (Instituto de Tecnología de Florida).
Wallace dijo que está al tanto de la existencia de Kazanon y de los otros negocios de Rines, pero que no tiene nada que ver con ellos. Según Wallace, los términos de los acuerdos alcanzados en los juicios por spam no le impiden dedicarse a prácticas de márketing de esas características. Pero Wallace señaló que está muy contento con sus negocios en el mundo offline.
"No quiero sonar como los políticos, pero tengo una empresa a la que le va bien y me encanta el trabajo, y voy a seguir haciéndolo por un buen tiempo", dijo.
Tanto Wallace como Rines señalaron que esperan que el Congreso apruebe una ley federal que prohíba el correo basura. Pero Wallace agregó que es más probable que las soluciones tecnológicas, como por ejemplo los sistemas que solicitan autorizaciones , proporcionen una solución a corto plazo para la avalancha de spam.
En una mirada retrospectiva a sus batallas contra los antispammers, Wallace indicó que la "guerra" era "brutal", pero que en última instancia lo llevó a reformarse.
"Ganaron ellos, y yo soy el primero en reconocerlo", dijo Wallace. "Pero el spam se ha convertido en un problema más grave, a pesar de sus esfuerzos. De modo que la lucha todavía no ha concluido.
"Pero ya no tienen que pelear contra mí", agregó. "Así que tienen por delante una batalla más fácil".