A juzgar por lo que afirma la Federal Trade Commission (FTC, Comisión Federal de Comercio), uno podría pensar que los emails fraudulentos constituyen una actividad claramente antiestadounidense, dado que una enorme proporción de esos mensajes proviene de lugares como Nigeria, Canadá y Rusia.
Y esa es la razón por la que este órgano de control le está pidiendo al Congreso, entre otras cosas, que amplíe sus poderes para luchar contra los spammers extranjeros.
Esta semana, la FTC solicitó una ampliación de sus poderes con el fin de trabajar más intensivamente con gobiernos extranjeros en investigaciones de fraudes. En un comunicado, la agencia sostuvo que esos poderes "ayudarían a la FTC a luchar contra el spam engañoso al permitirle a la comisión investigar con mayor profundidad el spam que se origina fuera del territorio estadounidense".
La propuesta de ese organismo, presentada el miércoles ante las subcomisiones correspondientes del Senado y de la Cámara de Representantes, también le permitiría a la FTC obtener registros sobre los sospechosos de realizar actividades de spamming, sin que el supuesto spammer sea notificado.
La solicitud de ampliación del alcance de poderes llega en un momento en que el caudal cada vez mayor de quejas y denuncias ejerce una fuerte presión para que la FTC proponga nuevas formas de perseguir a quienes envían correo basura.
"El volumen de spam está creciendo a tasas alarmantes", señaló el comisionado Orson Swindle, en una declaración realizada el miércoles.
Swindle manifestó que la comisión está decidida a emprender un programa agresivo de aplicación de la ley contra el spam fraudulento, pero agregó que, históricamente, ha resultado costoso y difícil desde el punto de vista técnico hallar a las partes culpables.
El comisionado Mozelle Thompson indicó que una parte importante del problema radica en la cantidad cada vez mayor de denuncias presentadas por consumidores estadounidenses acerca de empresas extranjeras. En 2002, la FTC recibió más de 24.000 denuncias de ese tipo, casi el doble de la cantidad registrada un año antes.
Mientras las subcomisiones de la Cámara Baja y del Senado analizaban el pedido de poderes ampliados elevado por la FTC, también escucharon los testimonios de representantes de la industria de las telecomunicaciones y de grupos defensores de los derechos civiles, algunos de los cuales expresaron fuertes críticas acerca del enfoque adoptado por el organismo para luchar contra el spam.
Marc Rotenberg, director ejecutivo del Electronic Privacy Information Center (EPIC, Centro de Información sobre Privacidad Electrónica), advirtió que la propuesta podría dejar a los norteamericanos expuestos a investigaciones llevadas a cabo por gobiernos extranjeros.
Rotenberg teme que si no se fijan restricciones bien definidas en lo que concierne a la información compartida, la propuesta podría allanar el camino para que otros países procesen a ciudadanos estadounidenses desde el exterior por llevar a cabo actividades que se encuentran legalmente protegidas en Estados Unidos.
No obstante, Rotenberg estuvo de acuerdo con los comisionados de la FTC en lo que se refiere a las dimensiones del spam proveniente del exterior. Haciendo referencia a la base de datos de la FTC, señaló que el 68 por ciento de las ofertas fraudulentas de dinero proviene de empresas situadas en Africa. El 61 por ciento de las ofertas de premios, mientras tanto, proviene de firmas de Canadá.
Después de los testimonios prestados el miércoles, no quedó establecido con certeza si los miembros del Congreso aprobarían la solicitud de la FTC.
El representante Cliff Stearns (Partido Republicano, Florida) les aconsejó a los legisladores "analizar con extremo cuidado" la solicitud de la FTC para asegurarse de que las libertades civiles no se vieran comprometidas.
Al mismo tiempo, Stearns indicó que estaba totalmente a favor de perseguir a los spammers extranjeros.
"Un motivo por el que el spam no admite soluciones fáciles radica en el hecho de que incluso si lo combatimos con eficacia dentro de nuestras fronteras, el spam seguirá siendo una molestia grave y un problema costos, puesto que será enviado desde el exterior", dijo. "Por lo tanto, es imperioso que exploremos formas de proteger mejor a nuestros consumidores frente a las actividades engañosas y fraudulentas que adquieren una dimensión cada día más internacional".