A finales de 1969, cuatro ordenadores host se conectaron conjuntamente a la inicial red ARPANET y la prometedora red Internet se puso en marcha. Uno por uno, los ordenadores de UCLA (conectados en septiembre), el Standford Research Institute (SRI, en octubre), la University of California, Santa Barbara (en noviembre) y por último la University of Utah (en diciembre) entraron en línea, todos ellos comunicados por conexiones de 56 Kbps. El 29 de octubre, Charley Kline de UCLA, envió los primeros paquetes cuando intentó entrar en SRI. Este primer intento provocó un bloqueo del sistema al introducir la letra G de LOGIN (registro).
No obstante, durante los años siguientes, se conectaron rápidamente más ordenadores a ARPANET. En 1970, el Network Working Group publicó el primer protocolo host a host llamado Network Control Protocol (NCP) (Protocolo de control de capa de red). Más tarde en ese mismo año, se añadieron las primeras conexiones a través del país, entre UCLA, RAND y MIT. En 1973 la red ARPANET se expandió a nivel internacional con conexiones al University College de Londres, Inglaterra y al Royal Radar Establishment de Noruega.
En Marzo de 1972, Ray Tomlinson de BBN creó el software básico para lectura y envío de mensajes por correo electrónico, impulsado por la necesidad de los programadores de ARPANET de hacerse con un mecanismo de sencilla coordinación. El email pronto pasó a ser la aplicación más de moda por más de una década. La red ARPANET se convirtió en una oficina de correos digital dealta velocidad que la gente utilizaba para colaborar en proyectos de investigación y tratar temas de diversos intereses. Sin embargo, el rápido crecimiento de ARPANET creó la necesidad de un software más completo y de protocolos que controlaran una complejidad cada vez mayor. En concreto, NCP confiaba en que ARPANET proporcionara una fiabilidad completa. Si algún paquete se perdía, el protocolo (y supuestamente cualquier aplicación que éste soportara) se estancarían. La colaboración entre Robert Kahn (de DARPA) y Vinton Cerf (de Standford) nos condujo hasta los protocolos actuales. En 1978 publicaron la especificación del Transmission Control Protocol (TCP) (Protocolo de control de transmisión) y el Internet Protocol (IP) (Protocolo de Internet). Los dos protocolos a la vez facilitaron los medios para transmitir paquetes de forma segura a cualquier host de la red.
En 1982 ARPANET se había dividido en MILNET (la parte militar) y en lo que más tarde llegaría a ser Internet. Por esa época, a comienzos de los 80, surgieron redes tales como USENET, BITNET, CSNET y un host de otras. Exceptuando a BITNET y USENET, estas primeras redes (incluyendo a ARPANET) estaban destinadas a ser construidas con un objetivo y restringidas en gran medida a grupos limitados de estudiosos. Los acuerdos entre DARPA y los demás a principios de la década permitieron la interconexión de algunas de estas redes.
A principios de los 80, la National Science Foundation (NSF) anunció abiertamente su intención de atender a la comunidad universitaria al completo. Como resultado de su financiación, en 1986 surgió NSFNET – esto más tarde constituiría el pilar de las comunicaciones de la primera Internet. La NSF también fundó enormes centros informáticos – en Princeton, Cornell, Pittsburgh, UIUC y UCSD – para suministrar a cada uno un alto poder informático. Esto provocó un aumento de conexiones, sobre todo desde las universidades. De hecho, aunque en 1986 existían algo más de 5.000 hosts en Internet, este número aumentaría a más de 28.000 durante el año siguiente. Sin embargo, el NSF había prohibido el uso del pilar NSFNET, el segmento a escala nacional de la NSFNET, para propósitos que “no apoyasen la educación y la investigación”.
El 2 de noviembre de 1988, se soltó en la red un gusano que afectó a casi 6.000 de los 60.000 ordenadores que se encontraban en línea. Finalmente aniquilado y erradicado por investigadores de Berkeley y MIT, el gusano dejó al descubierto algunos agujeros de seguridad graves en la creciente red. Como respuesta a las necesidades mostradas durante este incidente, DARPA creó el Computer Emergency Response Team (CERT).
En 1978, había menos de 200 ordenadores en línea. En 1989, eran muchos más de 100.000. Esto quería decir que tener una sencilla tabla con todos los hosts no era ya viable, y Mockapetris de USC/ISI inventó el Domain Name System (Sistema de nombre de dominio) (DNS) en el año 1984. El DNS permitió un mecanismo distribuido escalable para resolver la jerarquía de los nombres de los hosts (ej. www.akamai.com) en una dirección de Internet.
El aumento del tamaño de Internet también desafió las capacidades de los enrutadores y originó problemas de congestión de ancho de banda que los protocolos TCP/IP no habían tenido en cuenta. En 1989, TCP había sido revisado para facilitar el control de la congestión y evitar así el colapso de la red. Los enrutadores se modificaron también para controlar una complejidad que iba en aumento. Al principio, existía un único algoritmo distribuido para el enrutamiento, que fue implementado uniformemente por todos los enrutadores de Internet. Cuando el número de redes en Internet se disparó, este diseño inicial no pudo extenderse como se requería, así que se reemplazó por un modelo de enrutamiento jerárquico, con un protocolo llamado Interior Gateway Protocol (IGP) utilizado dentro de cada zona de Internet, y un Exterior Gateway Protocol (EGP) para unir todas las zonas.
En 1990, ARPANET, feliz víctima de su inesperado e imprevisto éxito, fue desmantelada, dejando una amplia red de redes conocida como Internet. El número de hosts superó esta vez los 300.000. Sin embargo, incluso en 1990, el tráfico comercial estaba todavía prohibido en el eje de NSFNET. Durante este tiempo, existía un auténtico miedo entre los investigadores de que Internet se colapsase bajo su propio peso y por tanto se mostraba reticencia a aumentar el tráfico en ella. Finalmente, en 1991 se levantó la veda comercial y ello condujo al desarrollo de un gran número de aplicaciones de Internet.
En la University of Minnesota, un equipo dirigido por un programador informático, Mark MaCahill, dio a conocer “gopher” en 1991, el primer modo point-and-click de navegar por los archivos de Internet. Diseñado en un principio para facilitar las comunicaciones en el campus, gopher se distribuyó de forma gratuita en Internet. MaCahill lo llamó “la primera aplicación de Internet que hasta mamá puede usar”. 1991 fue también el año en el que Tim Berners-Lee, que trabajaba para CERN en Suiza, hizo público el primer código informático del World Wide Web en “alt.hypertext”, un grupo de noticias relativamente inofensivo. Marc Andreesen y un grupo de estudiantes programadores del NCSA (el National Center for Supercomputing Applications situado en el campus de la University of Illinois en Urbana Champaign) crearían finalmente un navegador gráfico para el World Wide Web llamado Mosaic. Andreesen continuaría hasta fundar Netscape.
Finalmente, el gobierno comenzó a apartarse del mantenimiento de Internet. En mayo de 1993, tuvo lugar la última solicitud a NSFNET para obtener puntos de acceso privados a la red (Network Access Points) (NAPs). Ese mismo año, NFS creó InterNIC para facilitar servicios específicos de Internet, como los relacionados con el registro y las bases de datos del host. Por tanto, al final, la gestión de Internet se trasladó hacia el dominio público con una supervisión cada vez menor por parte del gobierno.
Sin embargo, en una entrevista con CNN en marzo de 1999, el vicepresidente Al Gore se jactaba de haber tomado “la iniciativa de crear Internet”.
El espectacular crecimiento de Internet había acarreado la necesidad de un nuevo eje de comunicaciones. En 1995, el eje de NSFNET se sustituyó por vBNS –servicio de alto rendimiento desarrollado por MCI, que conectaba algunas universidades y centros de investigación a más de 155 Mbps.
Internet está muy lejos de aquellos cuatro host que se conectaron en línea en 1969. En el año 2002, había aproximadamente 350 millones de hosts – un número que se ha previsto que crezca bastante. Los diseñadores iniciales de los protocolos y de la arquitectura que conforman Internet no tuvieron en cuenta la multitud de cuestiones que surgen del nivel actual de complejidad: el enrutamiento no es del todo óptimo, las conexiones y los hosts son poco fiables, no hay seguridad intrínseca, no hay directorio ni índice y el espacio para las direcciones es diminuto.
La naturaleza descentralizada de Internet trae consigo muchos desafíos y oportunidades.
Durante este tiempo, mucha gente ha intentado retocar la arquitectura original para poder controlar nuevas situaciones, pero como es de esperar, actualmente Internet no proporciona un rendimiento óptimo.
© Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) OCW.